La violencia económica en la dinámica familiar

La estabilidad económica genera un confort social, ayuda a la conformación de la familia, da pie a planes a futuro y sobre todo brinda tranquilidad en los gastos del día a día. Sin embargo también se llega a usar como arma y mecanismo de control por parte del cónyuge proovedor; generando dependencia y sentimientos de vulnerabilidad.

La violencia económica es una realidad ejercida más común y que pasa más desapercibida en comparación con las otras violencias. Usualmente  viene acompañada de más tipos de agresiones en la relación, se llega a menospreciar el trabajo de casa o el cuidado de los hijos.

El violentador tiene esta sensación de control y dominación ante la contraparte, teniendo la última palabra en las decisiones de la familia.

La persona controlada se ve en la necesidad de esconder algún “guardadito” y de dejar las necesidades propias hasta el final de prioridades, argumentando y justificando la situación, repitiendo ideas interiorizado frases como “no lo valgo” o “mis necesidades no son importantes “.

Este tipo de violencia es silenciosa y limita el panorama, pues creemos que no tenemos las capacidades o conocimientos para generar recurso por nuestras propias manos. Dejamos a la deriva fe la persona dominante no sólo la familia sino también nuestra estabilidad emocional y eventualmente anímica.

Es importante identificar las señales y permitirnos estar en contacto con nuestras necesidades. Si nos sentimos con las manos atadas podemos pensar en aquellas aptitudes que podrían generar u  plan B de ingreso económico e incluso invertir en más preparación, lo ideal es no sentirnos a merced de las decisiones o caprichos de la pareja económicamente activa.

Es obligación trabajar nuestra deteriorada autoestima, los hijos no merecen ni necesitan a una persona herida o con carencias afectivas, la violencia económica es una consecuencia de una dinámica familiar nociva e hiriente. Siempre es importante cuidar nuestra salud mental y física, acudir con profesionales no es un lujo, es una obligación para el bienestar de la familia en general.

 

Psic.César Luna

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