¿QUÉ SON LAS FOBIAS?

A veces utilizamos el término fobia indiscriminadamente cuando algo nos causa desagrado o le tenemos rechazo, sin embargo, esto no es del todo correcto.

Una fobia según el DSM-V se encuentra dentro de los trastornos de ansiedad. Este es un miedo irracional, extremo y específico, hacia algún objeto o situación particular, que no representa un peligro real para la persona, pero que sí provoca evitación al objeto o situación y sobre todo que afecta la vida de la persona en muchas ocasiones provocando el no poder continuar con su vida normal. 

Estos miedos irracionales suelen iniciarse desde la infancia o en la adolescencia y prolongarse hasta la edad adulta. Las fobias son duraderas y van acompañadas por reacciones físicas, como sudoración, palpitaciones, dificultad para respirar, náuseas, mareos, desmayos, entre otras, así como implicaciones psicológicas, como pensamientos recurrentes y catastróficos, que no solo afectan a su vida personal, si no a su vida laboral, familiar, social, etc. 

En los niños las manifestaciones son un poco diferentes, podría ser a través de un berrinche o llanto, negarse a alejarse de la madre o padre, o no querer acercarse a la fuente del miedo. Es importante diferenciar entre los miedos de la infancia y las fobias en niños.

Es importante saber que el miedo no lo suele producir el estímulo fóbico, sino la supuesta consecuencia que tendría exponerse a él.

Pero… ¿Qué causa o que provoca una fobia? Normalmente suele haber como antecedente un evento negativo relacionado a esta, pudiera relacionarse con una conducta aprendida proveniente de los padres o de familiares muy cercanos, o bien, algunos cambios en la actividad cerebral también pueden desempeñar un rol en el desarrollo de estas. 

Algunas de las fobias más frecuentes son miedo a los animales (zoofobia), a las alturas (acrofobia) y a las tormentas (astrafobia o brontofobia), temor a los espacios cerrados, (claustrofobia), a lugares abiertos o que pudieran serles difícil escapar o donde no se podría disponer de ayuda (agorafbia), entre otras muchas. Las fobias específicas afectan más a las mujeres que a los varones y es importante decir que no todas las fobias tienen la necesidad de ser inminentemente tratadas, ya que si el miedo es a un animal específico como las serpientes y la persona habita un lugar urbano la vida de estas no se vería afectada, sin embargo, vivir en la India o en Australia sería realmente una tortura para esta persona. 

Las consecuencias de padecer una fobia son diversas, aunque es posible que las fobias parezcan absurdas para la mayoría, pueden ser devastadoras para las personas que las padecen y causar problemas que afectan muchos aspectos de la vida y que se traducen en aislamiento social, evitando los lugares y las cosas que le producen temor. En los niños puede reflejarse como problemas académicos y dificultades con las habilidades sociales, trastornos del estado de ánimo, como puede ser la depresión, abuso de sustancias, ya que la fobia puede ser tan grave que derive en el abuso de drogas o alcohol, e incluso pueden llegar al suicidio. 

¿Cómo tratarlas? Normalmente se usa la corriente cognitivo conductual, que maneja la terapia de exposición, y de manera psiquiátrica en muchas ocasiones con fármacos controlados, aunque lo ideal es hacer una combinación de ambos tratamientos. 

Esta problemática puede llegar a ser incapacitante, por lo que siempre es importante pedir apoyo de profesionistas en la salud mental. 

Mtra. Lizeth B. Ocampo

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